Santiago Abascal ha vuelto a hacer malabares con su discurso: crítica feroz al Partido Popular por su supuesta complicidad con el PSOE en Europa, pero también una mano tendida para gobernar juntos en el futuro. Eso sí, con condiciones. En una entrevista en El programa de Ana Rosa, el líder de Vox lo dejó claro: “Si quiere que hagamos cosas juntos, debe romper con el PSOE en Bruselas”.
Consciente del giro radical que ha adoptado Alberto Núñez Feijóo —cada vez más cómodo con términos como “Gobierno mafioso” y con posiciones ultras—, Abascal no pierde la oportunidad de marcar distancias. Intenta reforzar su imagen como única oposición real al Gobierno de Pedro Sánchez y se presenta como víctima de un PP que copia sus ideas mientras pacta con “los enemigos de España” en Europa.
La entrevista fue una secuencia calculada de golpes a su supuesto socio natural. Para Abascal, el Partido Popular “contribuye a la estafa” porque mientras lanza discursos duros contra Sánchez en España, apoya en Bruselas a figuras como Ursula von der Leyen, que —según él— “sostienen al PSOE” desde el Partido Popular Europeo. “Ver cómo Von der Leyen respalda a Sánchez son imágenes demoledoras”, insistía.
El líder de Vox también utilizó la polémica renovación del Tribunal Constitucional para atacar al PP. En lugar de valorar que este tribunal haya avalado la ley de amnistía, acusó a Feijóo de ser cómplice por pactar con el PSOE en su día: “Estamos aquí porque el PP permitió esa renovación. Esa es la raíz de todos los males actuales”, aseguró.
Esta estrategia no es nueva. Vox lleva tiempo jugando a una doble narrativa: se postula como el único partido dispuesto a enfrentarse de verdad al “régimen”, pero también reconoce que un futuro Gobierno de derechas dependerá del entendimiento con el PP. La fórmula no ha cambiado: presión constante sobre Feijóo para obligarle a radicalizarse y distanciarse de Europa, pero sin romper del todo el puente hacia una posible coalición.
La paradoja se hace aún más evidente con la convocatoria del PP a una concentración contra el Gobierno prevista para este domingo. Vox ha decidido no participar. “No vamos a aplaudir a Feijóo en sus mítines para que luego pacte con el PSOE. No vamos a contribuir a la estafa”, afirmó Abascal, que sí expresó su apoyo al paro judicial impulsado por jueces y fiscales como gesto de rechazo al Ejecutivo.
Además, en materia migratoria, Abascal acusó al PP de plagiar su discurso. “Hablan ahora de migración ordenada y citan a Meloni porque lo dice Vox. Supongo que tienen asesores que nos escuchan”, señaló entre risas. Esta afirmación refuerza su estrategia de presentarse como referente ideológico, mientras denuncia al PP por “adoptar un lenguaje que no se creen”.
En resumen, el mensaje de Abascal es claro: Vox solo se sentará a negociar con Feijóo si hay una ruptura frontal con el PSOE, tanto en Madrid como en Bruselas. Mientras tanto, seguirá tensando la cuerda, con la vista puesta en seguir creciendo electoralmente a costa de un PP cada vez más escorado a la derecha, pero aún incapaz —según Vox— de romper con sus viejos pactos.



