Elon Musk y Donald Trump han sellado un peculiar acuerdo que combina política, negocios y un poco de ironía histórica. El magnate de la tecnología ha aceptado pagarle diez millones de dólares al presidente de Estados Unidos para poner fin a la demanda que Trump interpuso tras haber sido vetado de Twitter (ahora X) en 2021. Un detalle curioso: Musk aún no era dueño de la red social cuando ocurrió la suspensión, pero como buen empresario, sabe que a veces es mejor pagar y evitar problemas… aunque sean de otro.
Según The Wall Street Journal, la relación entre ambos habría complicado el litigio. No en vano, Musk es considerado la “mano derecha” del líder republicano y actualmente dirige el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), encargado de recortar gastos federales. Claro, salvo cuando el gasto implica compensar a Trump.
El veto que costó millones
Para entender esta jugada, hay que remontarse a enero de 2021, cuando Trump fue expulsado de Twitter tras el asalto al Capitolio. La plataforma justificó su decisión argumentando que los mensajes del entonces expresidente ponían en riesgo la estabilidad democrática. La última publicación de Trump en X antes del veto fue un mensaje conciso pero con mucha carga política: “A todos los que han preguntado, no asistiré a la toma de posesión (de Joe Biden) el 20 de enero”.
Tiempo después, Musk adquirió Twitter por 44.000 millones de dólares y, como buen defensor de la “libertad de expresión”, restauró la cuenta de Trump a finales de 2022. Sin embargo, el expresidente decidió ignorar su regreso triunfal y permaneció en su propia red social, Truth Social, hasta que en agosto de 2024 volvió a X, quizás por nostalgia… o por negocio.
¿Libertad de expresión o indemnización exprés?
Trump, incansable en su lucha contra las tecnológicas que osaron silenciarlo, presentó demandas contra Twitter y Facebook en 2021. Mientras Twitter argumentó que su expulsión buscaba prevenir más violencia, Trump insistió en que la medida violaba su derecho a la libertad de expresión. En un primer intento, un juez desestimó la demanda en 2022, pero el expresidente no se rindió y siguió adelante.
Ahora, con este acuerdo entre Musk y Trump, la disputa llega a su fin. Pero no es el único caso: Meta, la compañía de Mark Zuckerberg, también acordó pagar 25 millones de dólares para cerrar otra demanda similar. De esa cifra, 22 millones irán a la biblioteca presidencial de Trump, un gesto que podría leerse como una forma elegante de convertir la censura en patrimonio cultural.
Con este pago, Musk resuelve un conflicto ajeno y reafirma su lealtad al presidente. Mientras tanto, Trump sigue acumulando compensaciones multimillonarias por haber sido “censurado”. Si esto sigue así, demandar redes sociales podría volverse más rentable que invertir en bienes raíces.



